Cazadores de ambulancias

Con esta denominación tan gráfica se designa en Estados Unidos a aquellos abogados o empresas de prestación de servicios jurídicos que se especializan en conseguir clientes, directamente o a través de intermediarios, entre aquellas personas que acaban de sufrir una desgracia o se encuentran en una situación de desvalimiento, lo que les va a hacer en principio más receptivos a la propuesta (a veces promesa) de conseguirles una buena indemnización.

El aprovechamiento de un evento traumático para realizar captación comercial es una característica habitual del cazador de ambulancias.

Suele incluirse en este grupo a quienes, aprovechándose del desconocimiento de los potenciales reclamantes, captan clientes de forma excesivamente agresiva o bajo la garantía o promesa de unas indemnizaciones indebidamente generosas o, incluso, mediante “llamadas en frío” que sirven para animar el ejercicio de reclamaciones que, en otro caso, tal vez nunca se producirían.

En definitiva, el perseguidor de ambulancias trata de conseguir a toda costa clientes dispuestos a reclamar o, a veces, incluso provocar que lo hagan.

En su origen, este tipo de actividad tuvo como objetivo fundamental las reclamaciones por daños personales derivados de accidentes o catástrofes y los principales destinatarios de sus actividades eran las Compañías aseguradoras de la responsabilidad civil de los posibles causantes del daño. Con el paso del tiempo, las reclamaciones atendidas por este tipo de asesores se han ido extendiendo a otros ámbitos, tales como las dirigidas contra las pólizas de protección de pagos y líneas financieras, que cubren posibles descubiertos económicos, mal uso de medios de pago y análogos; las derivadas de daños derivados de supuestas intoxicaciones alimentarias o caídas,  sufridas durante actividades turísticas (estas reclamaciones menudean entre turistas británicos) y las reclamaciones por daños padecidos por la utilización normal de instalaciones o servicios públicos.

Ante esta realidad, como consejos para las aseguradoras, creemos que hay algunas medidas que pueden prevenir una difusión alocada de las reclamaciones, al estilo de lo ocurrido en el ámbito anglosajón:

  • No atender de forma automática las reclamaciones de bajo importe por el simple hecho de que “nos sale más barato pagarlas que soportar el coste de defenderlas”. Esto fomenta la presentación de reclamaciones de bagatela.
  • Inclusión de franquicias razonables que desincentiven la multiplicación de reclamaciones de bajo importe. Esta medida no es factible en seguros obligatorios en los que la suma asegurada viene establecida legalmente.
  • En la medida en que sea posible, fomentar el pago en especie en lugar de la indemnización en forma de capital. Esta medida dificulta el cobro de honorarios en forma de porcentaje o “quota litis” bajo el que frecuentemente opera el cazador de ambulancias.

Se trata, en definitiva, de establecer medidas que “filtren” la calidad y cantidad de las reclamaciones recibidas, controlando por tanto el impacto que tienen sobre la cuenta de resultados un número considerable de reclamaciones incontroladas.

Justo Jiménez Fuentes – Director General de Glarus Ibérica

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Gestión, Opinión y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Cazadores de ambulancias

  1. Airún Airúu dijo:

    Y yo añadiría establecer una política de bonus -malus por dar parte de siniestros .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s