El riesgo de reapertura. La revisión futura de indemnizaciones en el nuevo baremo

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Seguimos tratando en nuestro blog algunas cuestiones que pueden resultar interesantes y/o conflictivas como consecuencia de la entrada en vigor del nuevo Baremo de indemnizaciones por daños personales.

En esta ocasión nos referiremos a la posible modificación futura de las indemnizaciones definitivas convenidas o concedidas judicialmente. Esta cuestión resulta de particular interés por cuanto el objetivo principal de una aseguradora cuando cierra un siniestro es no tener que reabrirlo o, dicho de otra forma, cancelar definitivamente las provisiones dotadas y liberarse definitivamente de cualquier compromiso económico derivado del mismo.

En oposición a tal objetivo, parece que el nuevo baremo abre de par en par algunas puertas que ya habían sido entreabiertas por alguna jurisprudencia anterior: nos referimos a la posibilidad de que, una vez se haya satisfecho una indemnización con carácter definitivo (es decir, no un pago a cuenta), pueda revisarse en el futuro su importe como consecuencia de la alteración de las circunstancias que sirvieron de base a su cálculo.        

El nuevo artículo 43 de la LRCSCVM establece lo siguiente:

Modificación de las indemnizaciones fijadas.

Una vez establecida, la indemnización sólo puede revisarse por la alteración sustancial de las circunstancias que determinaron su fijación o por la aparición de daños sobrevenidos.

Como decíamos, esta regla ya había sido introducida anteriormente por alguna jurisprudencia que, en resumen, venía a considerar que sólo puede pagarse una indemnización por aquellos daños que ya se conocían en el momento de fijarla. Por lo tanto, en caso de acuerdo amistoso la víctima nunca podría renunciar a aquello que desconocía mientras que, en caso de sentencia judicial firme, el principio de cosa juzgada no abarcaría aquellos hechos de nueva aparición sobre los que el juzgador no pudo haberse pronunciado.

Como en tantas ocasiones, la redacción de la norma nos deja unos conceptos que no quedará más remedio que definir con la práctica: alteración sustancial y daños sobrevenidos

La vaguedad de los conceptos podría dar lugar a que tuviéramos que reabrir cualquier siniestro de lesiones ya indemnizado en el que el perjudicado afirme tener unos padecimientos diferentes de los que le fueron resarcidos. Como no parece que sea esa la idea del legislador, en nuestra opinión debe restringirse la posibilidad de reactivar la reclamación a los nuevos padecimientos, al incremento de padecimientos y a las nuevas necesidades de los perjudicados que no eran razonablemente previsibles como consecuencia de la situación consolidada del lesionado. En sentido contrario, todas las consecuencias anatómicas, funcionales psíquicas y psicológicas que previsiblemente puedan asociarse al estado del perjudicado en el momento de la indemnización no pueden ser objeto de una nueva reclamación de resarcimiento porque éste se entenderá realizado con la indemnización satisfecha en su momento.

Somos conscientes de que una descripción tan amplia no ayuda mucho así que  lanzaremos algunos supuestos que permitirán al lector llegar a sus propias conclusiones.

¿Puede entenderse que existe un perjuicio sobrevenido o una alteración sustancial de circunstancias que motive una nueva indemnización en los siguientes supuestos?:

  1. Aparición de úlceras de decúbito y escaras en lesionados que van a permanecer la mayor parte del tiempo en reposo.
  2. Aparición de una insuficiencia renal aguda en una víctima indemnizada por una gran invalidez.
  3. Suicidio posterior de una víctima que había sido indemnizada por una grave deformidad y perjuicio estético con síndrome depresivo.
  4. Fruto de los avances tecnológicos, aparición futura de unas modernas prótesis que facilitan enormemente la vida personal y laboral de una víctima ya indemnizada.
  5. Tras el pago de la indemnización se descubre de una fuente de ingresos desconocida con anterioridad por los perjudicados que recibieron indemnización por lucro cesante futuro.
  6. Reconocimiento de paternidad declarado judicialmente años después de haberse indemnizado a los perjudicados por el fallecimiento.
  7. Víctima en situación de desempleo que es indemnizada por “síndrome de latigazo cervical” y que más tarde encuentra un empleo. Posteriormente reclama al sufrir dolores de cabeza y mareos directamente asociados a su patología cervical, ya que tiene que permanecer durante toda su jornada de trabajo delante de la pantalla del ordenador.

Como los anteriores, podríamos entretenernos en plantear otros muchos ejemplos. De momento nos atrevemos a pronosticar, al amparo del artículo 43, un incremento de las reaperturas de siniestros ya indemnizados y, como parcial remedio, nos permitimos sugerir i) una redacción correcta de los finiquitos para restringir la posibilidad de una nueva reclamación y ii) una correcta redacción de los informes médicos periciales a fin de restringir las consecuencias futuras que no son razonablemente previsibles.

Justo Jiménez Fuentes – Director General de Glarus Ibérica

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